30 Jan, 2024 Blog

Transformar el CO2 en fibras textiles: una revolucionaria innovación.

Dos científicas estadounidenses han desarrollado una tecnología que convierte el dióxido de carbono en celulosa, abriendo la posibilidad de fabricar prendas con una huella de carbono negativa.

El impacto ambiental de la industria textil, exacerbado por conceptos como la moda rápida, ha resurgido como un tema crucial en la actualidad. Estudios indican que para el año 2050, la industria textil podría contribuir con el 26 % de las emisiones de CO2 a nivel mundial. Además de fomentar el consumo responsable y el reciclaje de prendas, la reducción de la huella de carbono requiere avances científicos y tecnológicos que permitan trabajar con materias primas más sostenibles. Un ejemplo de esto es la reciente presentación de fibras textiles producidas a partir de CO2 por una startup californiana, marcando un hito al generar prendas con una huella de carbono negativa.

¿Cómo se logran estas fibras textiles a partir de CO2? La base de estas fibras sostenibles radica en el uso de dióxido de carbono capturado mediante tecnologías de secuestro de carbono. Estos sistemas capturan el CO2 de fábricas y otros emisores, almacenándolo para utilizarlo como materia prima. En este caso, la empresa emplea procesos bioquímicos con enzimas para producir celulosa con aplicaciones en la industria textil. En la primera etapa, se generan láminas de pulpa de celulosa que se transforman posteriormente en fibras.

El material resultante, conocido como lyocell, también se utiliza en la confección de ropa de cama. Al ser producido a partir de CO2, el lyocell tiene una huella de carbono negativa, lo que significa que su proceso de fabricación consume más CO2 del que emite. Además, es neutro en cuanto al uso de agua y suelo de cultivo, y no genera residuos.

Los resultados de esta innovadora tecnología, desarrollada en colaboración entre la startup californiana y una empresa de moda danesa, fueron presentados por primera vez en la Global Fashion Summit de Copenhague en 2022. El material incorpora un 20 % de fibras obtenidas con CO2 y representa un paso intermedio antes de la producción de las primeras prendas de celulosa sostenible. Las fundadoras destacan como logro principal la estabilización de las enzimas en un reactor, permitiendo que el proceso se lleve a cabo a escala industrial.

Fuente: ImnovationHub

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